top of page

Tengo un ducto con baja protección catódica: ¿por dónde empiezo?

Jorge Rodrguez
22 sept
4 min de lectura

Una lectura de potencial fuera de criterio no significa necesariamente que la solución sea aumentar la salida del rectificador.

Cuando un ducto presenta sectores con baja protección catódica, el problema puede estar en el rectificador, el dispersor anódico, el revestimiento, una junta aislante, una pérdida de continuidad eléctrica, una interferencia o incluso en la forma en que se está realizando la medición.

Antes de modificar el sistema es fundamental determinar por qué la corriente de protección catódica no está llegando de manera adecuada al ducto.

El primer error: subir la tensión del rectificador

Ante potenciales insuficientes, una reacción frecuente es aumentar la tensión o corriente del rectificador.

En algunos casos puede mejorar temporalmente las mediciones, pero no necesariamente resuelve la causa del problema.

Si existe un dispersor anódico deteriorado, una falla de aislamiento, un revestimiento con múltiples defectos o una interferencia, exigir mayor salida al rectificador puede simplemente ocultar el problema o llevar al sistema a trabajar innecesariamente cerca de sus límites.

Por eso, antes de intervenir, conviene realizar un diagnóstico ordenado.

1. Revisar el comportamiento del rectificador

El primer paso es conocer cómo está trabajando actualmente el sistema.

Se deberían revisar, entre otros parámetros:

tensión y corriente de salida, regulación disponible, estado de conexiones, fusibles y protecciones, continuidad de los conductores anódico y catódico y antecedentes históricos de funcionamiento.

Pero hay un dato especialmente valioso: cómo evolucionaron tensión y corriente con el tiempo.

Un rectificador que antes entregaba determinada corriente con una tensión considerablemente menor y que ahora necesita cada vez más tensión para mantenerla puede estar mostrando un cambio en las condiciones del circuito.

Ahí comienza la investigación.

2. Evaluar el dispersor anódico

El dispersor es una de las primeras cosas que deben analizarse cuando disminuye el desempeño de un sistema de corriente impresa.

Con el paso del tiempo pueden producirse consumo de ánodos, cambios en la resistencia del terreno, deterioro de conexiones o agotamiento progresivo del sistema.

Por eso no basta con comprobar que “el rectificador está encendido”.

Hay que determinar si el circuito anódico todavía puede entregar eficientemente la corriente requerida.

Las mediciones eléctricas, los antecedentes históricos y las pruebas de terreno permiten evaluar si el dispersor continúa funcionando correctamente o si es necesario intervenirlo.

3. Verificar aislaciones eléctricas

Las juntas aislantes cumplen una función fundamental: mantener eléctricamente separado el sector que queremos proteger.

Una aislación defectuosa puede hacer que parte de la corriente suministrada por el sistema se derive hacia otras estructuras.

El resultado puede ser un rectificador entregando corriente aparentemente normal mientras el ducto protegido presenta potenciales insuficientes.

Por eso deben verificarse las juntas aislantes, interconexiones, cruces y posibles contactos eléctricos no deseados.

4. Medir antes de modificar

Antes de realizar cambios importantes en el sistema conviene obtener una fotografía eléctrica de su condición actual.

Dependiendo de las características del ducto pueden realizarse mediciones de:

  • potenciales naturales;

  • potenciales ON/OFF;

  • corriente y tensión del rectificador;

  • comportamiento durante interrupción sincronizada;

  • resistividad del terreno;

  • registros prolongados mediante dataloggers;

  • posibles interferencias DC y AC.

Esta información permite diferenciar un problema localizado de uno que afecta un tramo importante del ducto.

5. Realizar un CIPS ON/OFF

Cuando las mediciones en puntos fijos no permiten explicar qué está sucediendo entre ellos, un CIPS (Close Interval Potential Survey) permite observar el comportamiento del potencial a lo largo del trazado.

Con interrupción sincronizada de las fuentes de protección catódica es posible obtener información mucho más detallada sobre la distribución de protección.

El resultado deja de ser una serie de mediciones aisladas y pasa a convertirse en un perfil continuo del comportamiento eléctrico del ducto.

Esto permite identificar sectores donde el potencial cambia significativamente y concentrar allí las siguientes etapas del diagnóstico.

6. Incorporar DCVG para evaluar el revestimiento

Si el CIPS muestra sectores problemáticos, una inspección DCVG (Direct Current Voltage Gradient) puede aportar información sobre indicaciones asociadas a discontinuidades del revestimiento.

Esto es importante porque un deterioro significativo del revestimiento aumenta la demanda de corriente de protección catódica.

En otras palabras:

el problema puede no ser que el rectificador entregue poca corriente, sino que el ducto esté demandando mucha más corriente que antes.

La correlación entre CIPS y DCVG permite entender mucho mejor esta situación.

7. Evaluar interferencias

Un ducto no funciona eléctricamente de manera aislada de su entorno.

Otros sistemas de protección catódica, líneas eléctricas, estructuras metálicas próximas y determinadas instalaciones industriales pueden modificar las condiciones eléctricas existentes.

Por eso, cuando aparecen comportamientos anormales o variables, también debe considerarse la posibilidad de interferencias DC o AC.

En estos casos los registros durante períodos prolongados pueden ser mucho más representativos que una única medición instantánea.

8. Hacer envíos de corriente antes de diseñar una solución

Cuando se evalúa instalar un nuevo rectificador, modificar un dispersor o incorporar un nuevo punto de inyección de corriente, existe una herramienta particularmente útil: el envío de corriente.

Mediante una fuente temporal puede evaluarse cómo responde realmente el ducto antes de construir la solución definitiva.

Esto permite analizar:

cuánta corriente necesita el ducto, cómo se distribuye, qué alcance puede tener el nuevo punto de inyección y qué efecto produce sobre diferentes sectores del trazado.

Es una manera de obtener datos reales de terreno para respaldar la ingeniería.

Del diagnóstico a la solución

Una investigación ordenada puede seguir una secuencia como:

Rectificador → Dispersor → Aislaciones → Potenciales → CIPS → DCVG → Interferencias → Envío de corriente → Ingeniería de solución

No todos los ductos requieren necesariamente todas estas etapas.

El objetivo es utilizar la información obtenida en cada una para decidir cuál debe ser el siguiente paso.

No siempre hace falta un rectificador más grande

Este punto merece destacarse.

Encontrar sectores con baja protección no significa automáticamente que sea necesario instalar un rectificador de mayor capacidad.

La solución podría ser reparar una conexión, rehabilitar un dispersor, corregir una aislación, intervenir determinados sectores del revestimiento, redistribuir la corriente o instalar un nuevo punto de inyección estratégicamente ubicado.

Primero se identifica la causa. Después se diseña la solución.


 
 
 

Comentarios


bottom of page